Fotografía

María Astrea, conocerse a través de la fotografía

“Nunca pensé en formarme como fotógrafa hasta que sentí una necesidad vital de darle salida a un mundo interior convulso y plagado de emociones que no comprendía ni sabía gestionar sin una cámara en mis manos”.

María Sánchez Sánchez (1987), conocida como María Astrea, es una fotógrafa nacida en Bilbao. En la actualidad reside en  Galdácano, un pueblo vizcaíno muy cercano a la capital, donde pasó su infancia y gran parte de su vida.
Con 23 años se trasladó a Barcelona, lugar donde pasó cerca de tres años  y donde se gestó su amor por la fotografía de forma más madura y entregada.
El viaje de vuelta a casa fue ciertamente traumático y la fotografía le salvó de una transición dolorosa a todos los niveles. A día de hoy, la considera una herramienta imprescindible para expresarse y para construir su propia identidad, la cual comprende mejor a través de las imágenes que obtiene.

Ha cursado dos módulos; el primero de ellos de Fotografía Avanzada en el Centro de Fotografía Contemporánea de Bilbao (CFC) y el segundo, de Proyecto Personal, lo acaba de empezar de la mano del fotógrafo Ricky Dávila (director de la escuela).
Antes de llegar al centro podría decirse que su forma de aprender fotografía fue autodidacta pero considera que la formación académica es imprescindible para conocer, comprender y amar la fotografía en todas sus formas.

© María Astrea - Imago

© María Astrea – Imago

Su proceso creativo es un proceso emocional y personal muy intenso. Ambos están íntimamente ligados y uno es el resultado del otro (y viceversa). “Muchas de mis fotografías son fruto de una reflexión previa, surgen tras una emoción o un sentimiento que necesito ordenar y la cámara es mi mejor aliada para conseguirlo. Mi mayor impulso es el dolor que cualquiera puede experimentar en algún momento de la vida, como la pérdida, la ausencia o la falta de amor por uno mismo y lo que le rodea. La curiosidad es fundamental para vertebrar mi trabajo ya que trato de descubrir el origen de ese dolor y reconciliarme con él a través de imágenes”, nos explica María.

© María Astrea - Habitus

© María Astrea – Habitus

La fotografía es para ella un dialogo constante entre la mente consciente y la inconsciente, lo que la convierte en una poderosa herramienta de conocimiento y aceptación.
Actualmente trabaja con una réflex aunque está explorando la parte más intuitiva y espontánea de la fotografía, por lo que le gustaría hacerse con una cámara mas ligera y manejable. También se está introduciendo en la fotografía analógica y disfrutando de las sensaciones tan distintas que produce disparar con película.

© María Astrea - Species

© María Astrea – Species

En cuanto a la temática, el hilo conductor de su trabajo es la melancolía. “Intento ser honesta con el momento que atravieso y no busco reflejar nada que no concuerde con quien soy. Me atraen la vulnerabilidad, la fragilidad, la incertidumbre; aspectos que hoy en día nos obligan a ocultar. Existe toda una industria dedicada a convencernos de que el éxito es una cuestión de actitud y yo trato de reflejar la realidad y la belleza de todas esas emociones que nos han inculcado como negativas”, nos cuenta Astrea.

© María Astrea - Lucus

© María Astrea – Lucus

Afirma que le gusta trabajar sola y crear una atmósfera intimista con la que, a su vez, espera que cualquier persona pueda identificarse.Practica también el autorretrato como una forma de colocarse en un mundo con el que no siempre está en sintonía.
Fotográficamente se siente inspirada por autores como Todd Hido, Antoine D`Agata o Nadav Kander entre muchos otros, en cuyas obras siempre encuentra una sensibilidad intrínseca que le atrapa.

© María Astrea - Cordis

© María Astrea – Cordis

En cuanto a sus proyectos de futuro, acaba de empezar unos estudios orientados a la creación de un proyecto fotográfico personal. Le apetece mucho poner sobre la mesa su trabajo y ver cómo encaja con el discurso que quiere plantear. Su principal modo de acción sigue siendo una búsqueda profunda en lo personal, en sus experiencias vitales y en cómo esas experiencias le han convertido en la persona que es hoy. “Con la dirección de Ricky Dávila espero crear un proyecto dedicado a mi padre, que murió cuando yo era una niña y fue el origen de ese dolor que ahora trato de curar mediante la fotografía”, concluye.

© María Astrea - Gurges

© María Astrea – Gurges

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