Fotografía

Irene Zóttola, necesidad de fotografiar

Irene Zóttola es una talentosa fotógrafa que reside en Madrid.
Empieza periodismo pero deja ese mismo año la facultad para estudiar fotografía. Tras terminar sus estudios de Técnico Superior en Imagen, se especializa en técnicas de laboratorio y procesos antiguos. Su curiosidad y compromiso la empujan a estudiar Educación Social y a trabajar con colectivos sociales en riesgo de exclusión, utilizando en ocasiones la fotografía como herramienta de intervención educativa.

© Irene Zóttola - Final de juego I

© Irene Zóttola – Final de juego I

En los últimos años se une al colectivo Slow Photo y explora de manera autodidacta los límites de la fotografía analógica como una herramienta para expresar su particular mundo onírico, naturaleza, sexualidad e identidad a través de la autorreferencialidad física y biográfica en muchas de sus imágenes, acompañadas a menudo con texto.
Con experiencia en fotografía de artes escénicas en el circuito Spain on Stage, queda finalista en 2017 del Rfotofolio Grant. Su trabajo ha sido publicado en revistas como She shoots film y expuesto en el 15ºè Fòrum Fotogràfic en Can Basté de Barcelona y en la feria de la edición del festival Revela-T en Madrid. Además trabaja como asistente del fotoperiodista y ganador del premio Pulitzer, Manu Brabo.”

© Irene Zóttola - Final de juego II

© Irene Zóttola – Final de juego II

En su proceso creativo reconoce que es bastante caótica y desordenada. “Normalmente me viene una idea a la cabeza, o de repente me doy cuenta de que me he empezado a obsesionar con algo que necesito fotografiar, aunque no sé muy bien a dónde me llevará ese primer impulso. En los trabajos que considero que tengo más “cerrados” ha podido pasar más de un año desde el momento de la toma hasta plasmarla en papel. Entre medias, fases de todo tipo: desde la frustración, cansancio y desesperación, hasta la alegría y satisfacción.”, nos explica.
Desde que empezó a estudiar fotografía trabaja siempre con película en blanco y negro. “Sigo usando la misma cámara con la que aprendí que heredé de mi padre”. Revela y positiva ella misma en el laboratorio y aunque siempre ha trabajado con 35mm, desde hace poco más de un año ha empezado a disparar también en medio formato gracias a una cámara que le han prestado. “Aunque también sea película, requiere de una mayor atención y concentración: tanto aciertos como errores se acentúan y condensan en 12 disparos.”

© Irene Zóttola - Estudios de Memoria I

© Irene Zóttola – Estudios de Memoria I

A nivel químico, en el laboratorio está centrada en la emulsión líquida desde hace más de tres años. Esta técnica la estudió en un curso de fotografía creativa hace muchos tiempo pero no ha podido desarrollarla y profundizar en ella hasta que no ha tenido un espacio de trabajo. “Básicamente, a través de la emulsión puedes transformar en fotosensible cualquier material poroso en el que la apliques. Una vez seca, el proceso que sigue es el de positivado normal en blanco y negro: exposición, revelado, paro, fijador y lavado. Al principio realizaba copias pintando de la forma más uniforme posible, luego empecé a experimentar con las distintas posibilidades del trazo y los distintos materiales y se me abrió todo un mundo. La cuestión es que debido a la complejidad de la técnica, por mucho que intentes hacer dos copias iguales, el trazo del pincel al final siempre cambia, con lo que cada pieza se convierte en única. Un pro y un contra tan tirano como maravilloso”, comenta Irene.
Confiesa que, aunque el proceso es complicado y el trabajo de cada material requiere de tiempo, paciencia y mucho ensayo error, es una técnica que le tiene bastante atrapada y en la que le gustaría seguir profundizando y experimentando. “La textura que da y lo que siento cuando consigo un resultado que me gusta lo compensa absolutamente.”
Por otra parte, le está dando una oportunidad al escaneado de imágenes y a contar también con las posibilidades de complementar digitalmente el trabajo analógico, sobre todo a la hora de retocar negativos y previsualizar con más precisión aquello que tiene en mente.

© Irene Zóttola - Estudios de Memoria II

© Irene Zóttola – Estudios de Memoria II

En cuanto a la temática, Zóttola no trata un tema concreto, sólo inquietudes que le despierta la vida y cosas que le llaman la atención; desde su abuela y el vínculo que tiene con ella, árboles, mares, las manos de la persona que amaba o juegos del cuerpo en el espacio.
“Un amigo me dijo una vez que era coleccionista de cosas. Me gustó y creo que de alguna manera me define. Al final no deja de ser todo un juego de expresión a raíz de emociones o cosas que nos pasan a lo largo del tiempo. No tanto un planteamiento racional como visceral. Hago lo que me sale. El sentido muchas veces se lo encuentro después, cuando reflexiono con ello delante o lo relaciono con textos que me sugieren o de autores que se me vienen a la cabeza. De todas maneras, casi me parece más interesante saber qué inspira esa imagen que he generado en los demás más que el hecho de qué me inspiró a hacerla.”

© Irene Zóttola - Tríptico Canto XVI Pizarnik

© Irene Zóttola – Tríptico Canto XVI Pizarnik

Con respecto a los proyectos presentes y futuros, en la actualidad está participando con la serie Estudios de Memoria en la exposición Feminismo y feminidad: una reflexión visual, con la que se ha inaugurado el pasado 28 de marzo Le Mur, una galería y librería en el centro de Madrid (calle Amaniel, 20) y que estará hasta el 18 de mayo. Por otra parte, el próximo mes de junio expondrá en el festival de fotografía analógica Revela -T donde también ha sido seleccionada para participar en la residencia artística que organizan. “Hay más proyectos relacionados con el mundo editorial y la unión de la fotografía y la educación social, pero aún se están gestando y al final esto no deja de ser una carrera de fondo donde todo requiere su tiempo”, concluye.

© Irene Zóttola - Escamas

© Irene Zóttola – Escamas

 


+ info:

Web / Instagram